Ahorcado

15 06 2016

Vos & yo
y nuestros cuerpos degollados
en una pieza in
grávida

Jacob Steinberg

bajo_la_luna

Comes helado de chips
porque chorrea desde el cielo
y me cae en los pies:

 

Viajas a velocidad luz
y yo tengo láseres
con los que te apunto en la sien.

 

Muerta vos,
me ahorco del menguante.

 

Juntos adornamos el cielo
desnudos de sangre.

 

-Danthe Thenad-





El mundo de la lectura sensibiliza todos los sentidos

2 06 2016

Compartimos este artículo de María Isabel Molina publicado en “Había una vez” N°23, revista de libros y literatura infantil y juvenil.

Durante 22 años estuvo a la cabeza de uno de los proyectos más ambiciosos en el ámbito del fomento lector nacional: dotar a los establecimientos educacionales de las más atractivas colecciones infantiles y juveniles. Por sus manos han pasado cientos de libros y ha observado de cerca los cambios de la escena editorial. Conversamos con Constanza Mekis, hasta hace unos meses coordinadora de las bibliotecas escolares CRA, sobre el devenir de la edición de literatura infantil y juvenil en Chile y el amplio panorama al que se enfrentan hoy los profesionales del sector.

Por María Isabel Molina

Constanza Mekis, fundadora del proyecto Bibliotecas Escolares CRA del Ministerio de Educación de Chile y actual presidenta de IBBY Chile. Fotografía de Cristóbal Marambio (2014)

Constanza Mekis, fundadora del proyecto Bibliotecas Escolares CRA del Ministerio de Educación de Chile y actual presidenta de IBBY Chile. Fotografía de Cristóbal Marambio (2014)

 

Constanza Mekis, fundadora del proyecto Bibliotecas Escolares CRA del Ministerio de Educación de Chile y actual presidenta de IBBY Chile. Fotografía de Cristóbal Marambio (2014)

En su comedor hay decenas de fotografías de escritores. Todas del mismo tamaño y perfectamente enmarcadas. Con esa misma mezcla de prolijidad y regocijo, Constanza Mekis aborda los temas relacionados con el fomento lector, los cambios en la calidad de las publicaciones chilenas y las transformaciones en las prácticas de la lectura de los niños.
En su rol de coordinadora de las bibliotecas CRA (Centros de Recursos del Aprendizaje), cargo que dejó recientemente, fue una testigo privilegiada de los cambios editoriales. Conversamos sobre editores, libros, ilustración y lectores.

 

A muy grandes rasgos, ¿ha cambiado la edición infantil y juvenil en los últimos 15 a 20 años?
Rotundamente, sí. Ha habido un cambio sideral en cuanto a las formas de leer, al acceso del libro y a la valoración del objeto libro. En los años noventa lo que presentaban algunas editoriales en Chile eran obras clásicas, que año a año se reeditaban. Estoy pensando en autores tradicionales como Coloane, Marcela Paz, Baldomero Lillo o lo que hacían Zig-Zag o Pehuén, en ese momento. Eran colecciones muy básicas: la materialidad de las ediciones no iban a la conquista del lector, a pesar de que tenían contenidos muy interesantes. En 10 a 12 años ya se vio un gran cambio: las editoriales dijeron “aquí estamos y tenemos que hacer un cambio”, que vino aparejado de nuevos factores y nuevos actores.
Mekis distingue en ese panorama tres momentos: uno que inicia Amanuta, con sus colecciones ilustradas, otro con Pehuén, editorial ya establecida pero que hace un fuerte giro y un tercer momento, con la aparición de sellos como Hueders, Letra Capital, Grafito, Confín, Gata Gorda…“Hoy hay apuestas muy claras y precisas con respecto a posicionar el libro álbum, de darle una fuerza al cómic. Ha sido muy interesante el proceso hacia el campo patrimonial u otros géneros, como el libro más visual y existe hoy un posicionamiento más fuerte de la ilustración”.
Sin embargo, este gran desarrollo no ha sido del todo parejo. Unos campos han crecido más que otros. “Se nota la supremacía que ha tenido el campo de la ilustración versus el campo narrativo: ahí tenemos una deuda y estamos debiendo nuestra riqueza de las palabras, de las ideas”.

Al comenzar, ¿revisaban catálogos extranjeros?
Claro. Sobre todo lo proveniente desde España, con apuestas de editoriales emergentes, que conseguían derechos y hacían buenas traducciones de obras francesas o alemanas que estaban en boga y podían llegar a Chile. Vimos cómo se iba poblando de materiales de calidad y la pregunta era ¿por qué esto que llega desde fuera no hacerlo desde acá? Y hoy, a pesar de que no ha cambiado el predominio extranjero en cuanto a las colecciones, ya se puede notar cierto equilibrio.

¿Y cómo fue tu proceso como lectora cuando te encontraste con estos libros?
Fue una grata sorpresa. Uno aplaudía estos libros que sorprendían tanto en la factura de tapa dura, que no se deshojaran, como en que no eran de papel roneo sino de papel de calidad. Porque antes todo era paupérrimo: las ilustraciones eran en blanco y negro porque, claro, era muy costoso.

¿Sabían ustedes de lo importante que sería el CRA y el rol que iban a jugar en la edición?
No, no fuimos conscientes de que estábamos insuflando algo tan extraordinario alrededor. Existía la necesidad de tener un catálogo robusto en distintas áreas y poco a poco las editoriales nos fueron acompañando. Primero hubo una conciencia editorial de responder y después, desde una respuesta básica, ellos mismos, al verse beneficiados fortalecieron su propia mecánica al entregar mejores libros. Era un engranaje o máquina creativa que se fue abriendo e invirtiendo, porque a su vez hizo eco en el mundo de los ilustradores. Se creó un círculo virtuoso.

¿Se posicionan en el mundo editorial formatos o contenidos en desmedro de la diversidad?
Creo que la gracia de toda esta evolución -o revolución- del campo editorial es que nos aproximamos a una diversidad de propuestas. Pero, depende. Porque ¿cómo hoy los libros nos muestran la diversidad de la familia, por ejemplo? Ahí no está tan presente esta diversidad. Por otra parte, en un momento se dice “ah, se necesitan leyendas”, y vamos todos con la leyenda. Ahora está la locura del libro informativo. Todavía hay una reacción a lo que se necesita y no una reflexión sobre cuáles son los grandes vacíos que existen en nuestro desarrollo editorial, un estudio profundo o un análisis en cuanto a temáticas, géneros, materialidad. Nos falta mayor conciencia de lo que producimos y lo que necesitamos.

¿Cómo reaccionan los establecimientos?
Hay un tremendo desafío porque hemos visto que desde la escuela eligen lo tradicional. ¿Cómo producir ese encantamiento para que ellos se entusiasmen por algo que no conocen? ¿Qué profesores están hoy capacitados para trabajar el cómic desde sus propias disciplinas? ¿Ven la potencialidad de este u otro lenguaje o está deshabitado el profesor en cuanto a las prácticas y didácticas de estas nuevas formas de leer?

Eso nos lleva a hablar de cómo el desarrollo editorial va acompañado de la lectura…
Exactamente. Y es ahí donde uno debiese poner la mayor cantidad de inteligencia, colaboración, aportes del extranjero y de creadores nuestros para llegar al corazón de la escuela y a la red de profesores con estas nuevas formas de leer. Y, si bien es cierto, los coordinadores y encargados CRA han tenido un conocimiento, eso “no hace verano” cuando tienes un grupo de alumnos y profesores que requieren encantarse con estas temáticas y construcciones tan diversas de hoy.

“Uno debiese poner la mayor inteligencia, colaboración y aportes de nuestros creadores para
llegar al corazón de la escuela y a la red docente con estas nuevas formas
de leer ”

¿Y si ahondamos en las prácticas de la lectura?
No le podemos pedir a este ciudadano que sea lector crítico y autónomo si tenemos una familia que no cuenta todavía con las herramientas culturales; porque leer no es solo leer un libro, sino leer una obra de arte o el cine o el mundo natural; entender la música, enfrentar una fotografía o entender la visión del autor en su contexto.
No obstante, hay factores de género que se han modificado: hoy podemos ver al padre llegar a leer; antes iba directo a ver la tele. Que la mujer cuente historias a los hijos, es más tradicional, pero hoy eso también lo hace el padre y me parece interesante como transformación cultural.

¿Cuáles serán los desafíos para las editoriales?
Los sellos se han focalizado en la ficción y hay que generar una producción de no ficción. Y ahí son otras inversiones. Pero los sellos también se han dado cuenta de las necesidades del lector, en que se cruzan el campo de la ficción y no ficción de una manera natural. Hay que engarzar ambos mundos: al lector le gustan la magia, el fútbol, la cocina, pero también la poesía y lo onírico.

En el ámbito actual de la edición, se habla de la autoedición o que faltan miradas regionales.
Ahí está el gran juego de la diversidad, que sea más inclusivo y las regiones se vean fortalecidas. En los extremos de nuestro país, tanto en Punta Arenas como en el Norte, he visto ediciones interesantes. Pero debiesen existir fondos regionales para creación de editoriales en distintas zonas.

¿Cuál es tu sueño para esta sociedad lectora?
Más que nada lo que genera la lectura, que es tener conciencia del otro. Si tenemos eso en nuestro caminar es porque hemos visto, conocido y nos hemos sensibilizado con los que piensan los demás. El mundo de la lectura sensibiliza todos los sentidos, tienes opinión, fundamentación y se te abre el corazón. Sería extraordinario que esa capacidad surja desde la escuela, la familia, el campo social para tener una sociedad digna.

Tomado de: Publicado en RHUV Nº23





Literatura infantil o la inefable búsqueda de una definición

4 05 2016

Carlos Rubio Torres

La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional inauguraron un Rincón de Cuentos o biblioteca especializada en literatura infantil en la Escuela Sepecue, ubicada en Alta Talamanca, Limón. Es el primer centro dedicado al disfrute de la lectura, erigido en una zona indígena. Fue instalado en una edificación que guarda semejanzas con el usulé o la casa cónica ancestral de los indígenas bribris.

Me adentré en esa construcción circular. Allí encontré a un niño que, de manera espontánea, estiraba los brazos para agarrar un volumen que llamaba su atención. Tendría, si acaso, unos 10 años. Y, como muchos otros pequeños de esa escuela, juega fútbol y siente atracción hacia las recientes tecnologías, por ejemplo el uso de tabletas electrónicas y teléfonos celulares. Sin embargo, buscó un álbum ilustrado y se sentó a leerlo en la hamaca. Esa imagen simboliza el anhelo que hemos guardado escritores, educadores y promotores de lectura: el deseo de que un niño, de manera voluntaria, busque un libro y se solace con sus palabras e imágenes.

Por ese motivo, me concentraré en preguntar: ¿Qué es literatura infantil?

niños-leyendoEl concepto es de origen reciente. Margarita Dobles sostiene que es una categoría lingüística y un hecho histórico que se terminó de definir en el siglo XX. Y Adela Ferreto afirmaba: “tres son las fuentes que han nutrido la literatura infantil: el folclore, algunos textos de los grandes clásicos y los libros escritos, especialmente, para niños”. Rescataré aquí el valor de la palabra anónima, la folclórica. Joaquín García Monge lo advertía: “Al niño la literatura que más le conviene y le interesa es la folclórica, de su gente, de su tierra”.

Las cántigas de plazas y esquinas son las que se heredan sin recelo. Son las rondas, las adivinanzas, las retahílas, los romances y los dichos anónimos, repetidos por generaciones sin detenerse a pensar en su antigüedad. ¿Acaso se interpretaron por primera vez en la Península Ibérica? ¿Quién sabe? Lo cierto es que se han convertido en los versos fundadores del gozo de la palabra en nuestra infancia. Alfonso Chase rescató la esencia de esa palabra primigenia con su Libro de maravillas . Nos evoca una tonada que, posiblemente, ya no se escucha en los parques o los patios de las casas: “Pobrecita la huerfanita / que no tiene padre ni madre; / la echaremos a la calle / a llorar su desventura. // Desventura, desventura, / ¡carretón de la basura! // Cuando yo tenía mis padres / me vestían de oro y plata, / y ahora que no los tengo / me visten de pura lata. // Desventura, desventura, / ¡carretón de la basura!”.

Y lo que sucede es que esa huerfanita, desprovista de nombre, representa la necesidad y el temor de la liberación de la autoridad paterna. La niña de la canción puede ser la Cenicienta, Hänsel y Gretel, Blancanieves, Pulgarcito y sus hermanos o los chacalincitos que se adentran en la casita de las torrejas. Puede que sea la evocación a tantos niños del pasado, huérfanos, hijos de madres que no sobrevivían al parto, de perseguidos o parias, de las víctimas de la guerra.

Hans Christian Andersen

No obstante, la literatura infantil contemporánea no solo se nutre de fuentes folclóricas. Fue el hijo de un zapatero y una servidora doméstica el que nos abrió nuevas perspectivas sobre los libros que podían leer las personas menores. Nacido en la isla de Odense, Dinamarca, Hans Christian Andersen elaboró sus cuentos con retazos de su vida. Mucho costaría imaginarse que un hombre proveniente de una cuna humilde, durante la Revolución Industrial, pudiera dedicarse a la vida artística. Estaría condicionado a aprender el oficio de la sastrería como lo deseaba su madre o remendar calzado, como lo hizo su padre. Pero supo sobreponerse a su pobreza, su desenfadada y poco agraciada figura y marchó a Copenhague, capital de su país, para probar suerte como cantante o actor. Nada de eso fue posible, pero encontró la manera de autorretratarse en sus cuentos. Él es el patito feo que, despreciado por su desgarbada presencia, se convierte en un cisne.

Será por eso que la literatura infantil incomoda e irrita a muchas personas adultas. Incomoda porque no es complaciente con las concepciones curriculares de moda o las políticas que perfilan a un ser humano alienado, sin posibilidades de respuesta y pobre de criticidad.

Es una literatura que también constituye un acto de humildad pues la autoría no es cosa de uno, es un acto de complicidad entre el autor, el ilustrador, el diseñador gráfico y el editor. Difícilmente un niño escoge un libro tan solo por las cualidades de su escritura. Generalmente aprecia la obra literaria por su valor integral, por la síntesis de diversos lenguajes, de las letras, las artes visuales y calidad de la impresión.

Los niños necesitan la calidez de sus hogares, la seguridad del techo y la confianza que da su familia. Eso mismo, también, se encuentra en los libros. Por ese motivo, el acercamiento al texto literario nunca debe ser un ejercicio académico medido por rígidos criterios de evaluación. Por el contrario, debe ser un enfrentamiento cotidiano, espontáneo, voluntario y afectuoso.

Política congruente

Presentar la literatura con gracia, donaire, magia y entendimiento ha de ser responsabilidad clara de la familia, la escuela, las universidades y el gobierno. No representa una atribución de una dependencia ni de un ministerio, sino que debería formar parte de un plan de país, de la creación auténtica y congruente de una política nacional de lectura y fomento del libro. Así debe ser si, efectivamente, se anhela un pueblo pensante, propositivo y dispuesto a rescatarse del abandono.

Con el mismo espíritu con que nos aventuramos por los parajes de un cuento, regreso al punto de partida de nuestro viaje, al usulé de la Escuela Sepecue, en Talamanca, donde me encontré con un niño que extendía sus brazos para alcanzar un libro. Me pareció que quería asir el universo con todos sus murmullos, palabras y estrellas. El milagro ocurrirá cuando se siente en una hamaca y se disponga a dialogar con la huerfanita, el lobo, el tigre de agua, el patito feo, Uvieta o Cocorí; cuando descubra la universalidad de ese rincón íntimo y único; cuando escuche el eco de la frase de Kempis que amó el maestro García Monge, “In angello cum libello” o “En una pequeña esquina con un librito”. En su peregrinar por las páginas descubrirá esta inefable búsqueda de una definición, este tránsito del territorio de la incertidumbre al vuelo, a la luz.

Fragmentos extraídos del discurso de incorporación del escritor Carlos Rubio como miembro numerario, a la Academia Costarricense de la Lengua.





FORMAR LECTORES ANTES DE APRENDER A LEER

29 04 2016

Al cierre de este mes dedicado al libro compartimos el artículo “Formar lectores antes de aprender a leer” de Marcela Marzolo, Directora Ejecutiva de la Fundación Educacional Oportunidad, tomado de la página oficia de la organización chilena Elige Educar. 

 

marcela mEn Chile parece existir un consenso acerca de la importancia del hábito lector, y en los medios se escucha constantemente la voz de los mismos chilenos decir que leemos poco. Desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) han surgido distintas iniciativas a distintos niveles, desde el concurso “Mi libro favorito”, organizado por la DIBAM, hasta la Política de Lectura del CNCA, que se llevará a la práctica a través del Plan de Fomento Lector 2015-2019 y que asocia al sector público, al privado, a ONGs y organizaciones de la sociedad civil –encontrándose Fundación Educacional Oportunidad trabajando en dicho plan como parte de estas últimas.

Todos estamos de acuerdo en que más que fomentar la lectura, debemos formar personas lectoras, es decir, que posean el hábito lector. Según la investigación, la lectura modifica el carácter, las emociones e incluso la personalidad. De este modo, los que leen asiduamente captan mejor las emociones de otros y las hacen suyas con facilidad, favoreciendo el desarrollo de la empatía. Los niños expuestos a la lectura tienen mayor habilidad de ponerse en los zapatos de otros, sean estos personajes de ficción o personas reales.

Pero existe una fuerte tendencia a creer que dicho hábito lector requiere de saber leer para desarrollarse. Ese es un mito que queremos derribar. Es importante que juguemos con los cuentos. Sólo se necesita creatividad e imaginación. No siempre necesitamos un libro: la narración oral y la invención de historias crean en los niños la curiosidad por la ficción. Un cuento tiene personajes que se pueden convertir en títeres, historias que se pueden convertir en canciones, finales que pueden modificarse, y con ello ya se está generando en los niños el interés por la narrativa.

Además, si a esto sumamos que los niños desde su nacimiento puedan manipular libros físicos acordes con su edad, ya sean aquellos plásticos que pueden meter en la tina de baño, libros con dibujos y/o con tareas que deban realizar, como por ejemplo buscar o identificar algo, libros con texturas, etc. La literatura infantil, además de suponer el primer contacto de la infancia con las creaciones literarias, constituye un excelente recurso a la hora de desarrollar su personalidad, creatividad, imaginación y juicio crítico.

El hábito lector no debiese surgir desde la disciplina o como una obligación, leer debe causar placer y estar asociado con sentimientos agradables. Para eso es necesario familiarizar a los niños con los libros como algo con lo que pueden jugar desde pequeños, hojear, mirar, manipular. Así, el libro se convierte en un objeto familiar. Un libro impecable es un libro que jamás se ha usado. Los niños van descubriendo lo que es ser lector al manipular los libros. Para un niño pequeño un libro es un juguete.

Formamos niños lectores no sólo en cuanto ellos leen por sí mismos; la mayoría de nuestros recuerdos de la infancia se relacionan con el afecto y la diversión. En los niños, el afecto se asocia con el bienestar que da, por ejemplo, que sus padres les cuenten un cuento o les lean una historia de manera cercana y cariñosa. Debemos formar lectores desde el afecto para que la lectura sea un hábito que provoque y evoque esas sensaciones placenteras de la infancia en la edad adulta.

Para ello, nosotros los adultos debemos ser los modelos lectores: esto significa tener siempre un libro a mano. Demostrar interés por los libros. Demostrar interés por lo que los otros leen y considerar la lectura como otra forma de entretención. También significa reírse, llorar y sorprenderse con lo leído, en voz alta y sin vergüenza. Si somos modelos lectores, tendremos más niños lectores.





Noviembre: Un cielo inventado

10 02 2016

Hoy en Pórtico 21 compartimos tres poemas seleccionados de la obra Noviembre: Un cielo inventado de la autora Kattia María Soto Kiewit, costarricense actualmente radicada en México D.F.

 

Viajera en el tiempo

Me asusta despertar con tu recuerdo tibio, con mis labios húmedos, con el cuerpo lleno de cicatrices que dejan tus caricias recién esfumadas. Me asusta despertar sintiéndote. Tú tan lejano, y yo que te tengo tan cerca, sintiendo tus besos, mirando tu foto en ese parque donde alguna vez caminé mientras te pensaba, mientras platicaban tu nada y mi “te extraño”.

Sonríes… Y se llena de interrogantes mi mente. ¿De quién habrá sido esa sonrisa? ¿Qué hacías ahí? Y mi sombra que viaja en el tiempo te ronda, la miro en la foto, la miro sentada mirándote, sonriéndole a tu sonrisa, besándote de lejos… Sólo mirándote.

Pasos en fuego

Ato mis manos para no escribirte y en lo profundo de mi mente escucho las voces de siempre que gritan y pelean por desatarlas; y de nuevo caigo a las letras, a decirte una vez más que te extraño: —Soñé contigo la noche pasada, tengo cicatrices de fuego en todo mi cuerpo, mis labios sonríen recuerdo y mis ojos se ciegan para no verte… Como si fuese problema, pues es en las tinieblas de mi mente cuando más te siento. A oscuras el alma camina sobre tus pasos, y desmayo al fuego que vas dejando. Asfixias mi cordura, la que quisiera tener, pero que se ha convertido en sueño. Me como las uñas, me sudan las manos frías al mirarte, siempre a mi lado, frente a mí, o en mis labios, sonriendo, matando la lucidez de algún instante, y mi realidad nuevamente es fuego y sangre, alas perdidas junto a las tuyas, viajera del tiempo, alucinando una realidad que queda después de la puerta.

¡No!, obsesión no

No buscaré un loquero que me llene de pastillas tu presencia, que me diga que te suelte, que te deje ir, no estoy obsesionada contigo, no es eso lo que te digo en estas letras, después de más de media vida escuchando y mirando tus sombras.

No es obsesión, no es enfermedad, aunque sé que se enferma el corazón de ausencias. Pero, contigo, puedo estar acá y regresar allá. Viajera en el tiempo: eso es lo que soy; viajera en tus risas, en tus instantes compartidos y en esos segundos que estás ausente, estando en mi presencia…

¿Enfermedad?… ¡quizás!… conocida y sentida por todos. ¡Sí!, quizás sí; quizás ésta sea mi única enfermedad, la que siempre voy a negar a los demás, menos en letras.





Pórtico 21 Nº5 Promoción y difusión de la lectura

19 11 2015

Portada Portico 21 No5

Ya está disponible la Revista Literaria Pórtico 21 Nº5 Promoción y difusión de la lectura.

Este volumen incluye colaboraciones de Margarita Eggers Lan, Luis Bernardo Yepes Osorio, Gestores del proyecto Libros para niños, Ruth Cubillo, Carlos Rubio, Gestores del proyecto Club de Libros, Gestores del proyecto Leer es pura vida, un ensayo de Sergio Andricaín y una crónica del Adela Ferreto.

Revista de distribución gratuita, tanto en formato impreso como en formato digital (PDF).

http://www.editorialcostarica.com/catalogo.cfm?detalle=1951





Espacios para incentivar la lectura

11 11 2015

Compartimos un extracto del artículo escrito por la Dra. Ruth Cubillo, sobre el espacio radiofónico “Mis lecturas por la radio”.  El artículo completo se incluye en la revista Pórtico 21 Nº 5 que aborda el tema de la promoción y difusión de la lectura y estará disponible de forma gratuita a finales de noviembre.

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