Noviembre: Un cielo inventado

10 02 2016

Hoy en Pórtico 21 compartimos tres poemas seleccionados de la obra Noviembre: Un cielo inventado de la autora Kattia María Soto Kiewit, costarricense actualmente radicada en México D.F.

 

Viajera en el tiempo

Me asusta despertar con tu recuerdo tibio, con mis labios húmedos, con el cuerpo lleno de cicatrices que dejan tus caricias recién esfumadas. Me asusta despertar sintiéndote. Tú tan lejano, y yo que te tengo tan cerca, sintiendo tus besos, mirando tu foto en ese parque donde alguna vez caminé mientras te pensaba, mientras platicaban tu nada y mi “te extraño”.

Sonríes… Y se llena de interrogantes mi mente. ¿De quién habrá sido esa sonrisa? ¿Qué hacías ahí? Y mi sombra que viaja en el tiempo te ronda, la miro en la foto, la miro sentada mirándote, sonriéndole a tu sonrisa, besándote de lejos… Sólo mirándote.

Pasos en fuego

Ato mis manos para no escribirte y en lo profundo de mi mente escucho las voces de siempre que gritan y pelean por desatarlas; y de nuevo caigo a las letras, a decirte una vez más que te extraño: —Soñé contigo la noche pasada, tengo cicatrices de fuego en todo mi cuerpo, mis labios sonríen recuerdo y mis ojos se ciegan para no verte… Como si fuese problema, pues es en las tinieblas de mi mente cuando más te siento. A oscuras el alma camina sobre tus pasos, y desmayo al fuego que vas dejando. Asfixias mi cordura, la que quisiera tener, pero que se ha convertido en sueño. Me como las uñas, me sudan las manos frías al mirarte, siempre a mi lado, frente a mí, o en mis labios, sonriendo, matando la lucidez de algún instante, y mi realidad nuevamente es fuego y sangre, alas perdidas junto a las tuyas, viajera del tiempo, alucinando una realidad que queda después de la puerta.

¡No!, obsesión no

No buscaré un loquero que me llene de pastillas tu presencia, que me diga que te suelte, que te deje ir, no estoy obsesionada contigo, no es eso lo que te digo en estas letras, después de más de media vida escuchando y mirando tus sombras.

No es obsesión, no es enfermedad, aunque sé que se enferma el corazón de ausencias. Pero, contigo, puedo estar acá y regresar allá. Viajera en el tiempo: eso es lo que soy; viajera en tus risas, en tus instantes compartidos y en esos segundos que estás ausente, estando en mi presencia…

¿Enfermedad?… ¡quizás!… conocida y sentida por todos. ¡Sí!, quizás sí; quizás ésta sea mi única enfermedad, la que siempre voy a negar a los demás, menos en letras.

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