Cosecha negra: reflexiones sobre el desarrollo del género policial

10 08 2011

En la sección de ensayo, Daniel Quirós presenta un texto que analiza el género policial y su incursión, principalmente, en el contexto literario latinoamericano y costarricense.

El director francés Jean-Pierre Melville alguna vez dijo que el género policial es la única forma moderna de la tragedia.[1] Sin duda, Melville se refería a toda una tradición dramática en la producción cultural del Occidente. Sin embargo, me gustaría pensar en esta tragedia como algo mucho más palpable y materialista, ya que, si el género policial es un producto de la época moderna, tendría que ser una expresión de su fracaso, de su lado oscuro. En Latinoamérica, el género policial nos ayuda a expresar la tragedia de nuestra posmodernidad neoliberal, plagada de desigualdades, violencia y criminalidad. Para Costa Rica, cuyo imaginario nacional siempre ha querido diferenciarse de estas problemáticas sociales, el género cobra validez no solo como producción estética, sino también como una exploración crítica de los cambios socio-económicos de los últimos treinta años, los cuales han traído mucho de bueno, pero indudablemente, también mucho de malo.


[1] Aunque el género policial, detectivesco, negro, o neo-policiaco no son necesariamente lo mismo, se discutirán de manera intercambiable en esta breve reflexión, así se le ahorrará al lector una aburrida y extensa discusión terminológica.

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