NATURALEZA MÁGICA DEL MUNDO

14 03 2012

Jon Velazquez

Voy a demostrar más allá de toda duda la naturaleza mágica del mundo, y lo voy demostrar mediante artificios lingüísticos, retruécanos filosóficos y sofismas.

Dentro del mundo (entendiendo como mundo todo lo que existe), observamos que impera una ley de la que derivan todas las demás: la ley de causa y efecto. Todo lo contenido en el Universo está sujeto a la tiránica ley, todo efecto deviene de su causa, todo tiene un principio y un final. En el mundo no hay sitio para la magia, puesto que la soberana ley de causa y efecto la anula. Ningún objeto existente en el mundo aparece en él de forma mágica, es decir de la nada, en este Universo no aparecen conejos dentro de chisteras sino es mediante la artimaña del tramposo mago.

Pero si aplicamos la ley que opera para todo lo contenido en el Universo al propio Universo, resulta que observamos que dicha ley no opera en el Universo tomado como objeto. Valiéndonos del instrumento que estudia la ley de causa efecto, la ciencia, procederemos ahora a aplicar la comentada ley al Universo. Buscando su causa, la ciencia nos lleva irremisiblemente hasta el Big Bang, pero ¿cómo surge la singularidad donde ya está contenida toda la materia del universo? Si el universo tiene principio, la única respuesta posible es que la singularidad surgió de la nada, siendo efecto sin causa. Dicho de otro modo, donde en un instante dado no había nada, un instante después aparece todo. Y ahí lo tienen, en un Universo donde por ley está prohibido que un conejo aparezca dentro de una chistera, él mismo aparece de la nada. Alguna rama de la ciencia soluciona esta paradoja argumentando que la nada no es la nada, que la nada está compuesta por partículas y sus antipartículas correspondientes, todas anulándose unas a otras, en perfecto orden. Una fluctuación en esta extraña nada es lo que da origen a la singularidad.

Por mi parte, si la ciencia no tiene reparos a retrotraer la respuesta, tampoco yo los tendré a la hora de retrotraer la pregunta ¿y cuál es la causa de esas partículas y sus correspondientes antipartículas? Evitando el recurso de la magia, la única respuesta posible es que la nada siempre estuvo ahí (y no olvidemos que esta nada específica, este tipo de nada, paradójicamente es el todo, el universo entero está contenido en esta nada científica). Esto nos lleva directamente a la conclusión de que el universo no tiene origen, no deviene de nada, no tiene principio, no tiene causa, siendo causa en sí mismo.

Asimilando el Universo a un hombre, cabría decir de este hombre qué, o bien nació en un momento dado pero no tiene ombligo porque ni tiene padre ni madre, o bien que jamás nació.

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