Relatos de Sebastián Gutiérrez

1 06 2012

Recapitulando

 

Pasaba las madrugadas velando desde mi ventana e imaginaba la luz pastel de las cinco luciéndose en sus senos bajo el pijama, le iba a amar, pero me dejó un tiempo antes de.

 

Luego supe que al final, ella se quedó con la calma, la que teníamos después del orgasmo y quizá con el sabor a café y cerveza de mi boca en su recuerdo.

 

Mientras tanto, los huesos de mi boca rechinaban y el sabor a cerveza se fundía en mi garganta.

 

Ahora no puedo sacar de mí aquella noche con vino y algo de alcohol fuerte y barato, de mala marca, comprado en cualquier supermercado que vendiera condones.

 

 –una Pilsen-

 

Mañana el trabajo. Retener la orina por culpa de un cliente que no comprará una mierda pero preguntará mil veces la misma cosa, quizá tenga tiempo para recordarme como era aquel día antes de amarte.

 

Nota del veinte de marzo

 

Esto de pasar por auroras dementes y cleptómanas a estas horas de mi vida, me tiene en la cornisa de perder mi fortuna, la mala, la que tienen los dependientes de licoreras y las prostitutas y quedar sin nada. De que me asalten el juicio las polillas. De perderme en la intermitencia de las luces del alumbrado público, queriendo morir por la salida del sol o por las fallas del ICE. Pasar por esta parte de mi vida sin un cinco en la bolsa y que aún me preocupe perder lo último, la conciencia, de no perturbarme al ver filtrando su alma por un tubo, de metal, a un niño con los ojos color calle melancolía.

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Poemas de Sebastián Gutiérrez

22 02 2012

Café

La vida a las 4 a.m. es tediosa y reveladora,

aun no amanece,

pero ya han pasado tus horas Luna.

Y mis horas de descanso inerte,

desordenan la cronología habitual de un día.

La vida a estas horas

es impaciente

y sabe a café.

 

Estimulación

Imaginó que el aire sería más cálido

debajo de la sabana cubriéndose los muslos.

Ella sabía que detrás de la tristeza

estaba la humedad y el hambre de ser tomada,

el tirón,

el pie,

las manos encorsetando la manta,

el arco dibujado en su espalda,

sus costillas palpables,

la falta de aire,

su boca,

el silencio efímero

y el gemido asfixiado,

el espasmo

el sudor

y la sal.